Ayer terminé de leer 'Ivanhoe', de Walter Scott.
Aunque parezca mentira, he tardado muchos años en atreverme a hincarle el diente y el motivo principal para ello ha sido que cuando en mi niñez leí un fragmento de la novela en el libro de lecturas escolares (creo recordar que el 'Senda' de Editorial Santillana), me pareció bastante aburrido. Tampoco ayudó a que cambiara de opinión el que cuando comencé BUP, mi profesor de literatura comentara que no entendía que el protagonista de una novela fuera un personaje que casi no sale y que está casi todo el tiempo tumbado, convaleciente de sus heridas.
A toro pasado, creo que mis primeros temores de que se tratase de una novela aburrida, estaan fundados en la mala elección del pasaje del libro de lecturas escolares. Ahora puedo afirmar que 'Ivanhoe' es una novela muy entretenida y perfectamente apta para todos los públicos.
Ahora bien, retomando la opinión de mi profesor de literatura, he de añadir que la obra hubiera debido tener otro título. Hay otros personajes con más enjundia que podían titular la novela con más merecimiento. ¿Por qué no 'El Caballero Negro', o 'La conjura de los templarios', o 'Cedric, el Sajón', o incluso 'Rebecca'?... Por supuesto, Walter Scott era muy dueño de titular sus obras como le pareciera, pero uno esperaría que quien da nombre a una novela fuera más generoso en su presencia.
En la literatura hay ejemplos de uno y otro caso, y aunque son más escasos los parecidos a Ivanhoe, que salen poco, hay un ejemplo (entre otros) en el que quien titula la obra ni tan siquiera aparece: 'El Señor de los Anillos', de J. R. R. Tolkien. Saurón no llega a salir en ningún momento. Su presencia no es necesaria. Es tal su poder, que la mera mención de su nombre produce escalofríos.
No puedo imaginarme qué otros títulos podría llevar porque, a fin de cuentas, su título tiene tal fuerza que sirve para enganchar a quien lo lee. Y a 'Ivanhoe', seguramente le falta esa fuerza.
Mankell.
Autor texto: SIMBAD
jueves, 15 de noviembre de 2007
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1 comentario:
Te felicito por haber terminado por fin Ivanhoe, también fue mi primer novela de W. Scott... respecto al título y a su protagonista, es lo de menos, lo interesante es toda la trama, la enseñanza histórico-literaria que nos deja esta novela: la simbiosis primigenia de la cultura normanda con la cultura sajona; la concepción que se tenía en Inglaterra de los Templarios; la posición difícil que padecían los judíos; la casta y el honor de las antiguas casas sajonas; la prepotencia del clero normando-francés. Es todo un retrato histórico, si sólo te enfocas al título pues estás perdiendo lo medular del asunto, Scott titula a la gran mayoría de sus obras así, con sólo nombres de personas y de ahí genera todo un escenario didáctico de la historia y la circunstancia particular de una época. Los ejemplos son muy claros: Guy Mannering, Perveril del Pico, Quintín Durguart, El Pirata, El Anticuario (ellos no son exactamente los protagonistas).
En fin estamos en contacto.
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