lunes, 3 de diciembre de 2007

ABRO EL CUARDERNO...

Abro el cuaderno de bitácora (queda más bonito que blog) y siento cierto bloqueo que me impide crear con libertad las cosas que quiero comentar, o contar, o protestar, o... Me voy por las ramas. No es que me suba por las ramas al abrir la bitácora, es más bien, que comienzo a entremezclar conceptos e ideas, de forma que aquello que parecía claro y diáfano al principio, se torna en un texto quebradizo e insustancial.

Hoy he tardado en ponerme a escribir. Creo que estoy usando esta bitácora como un vehículo de expresión secundario. No estoy terminando de ser totalmente sincero con todo lo que expreso, aunque me acerco mucho, y parece más un pasatiempo que algo que tenga una función práctica. Al releer los textos que he escrito anteriormente, veo en ellos los momentos exactos en los que la luz ha iluminado la tiniebla, pero no veo que los resultados sean tan amables como podía pensar conseguir.

Sigo sin expresarme adecuadamente. Aunque lo hago para mí, (aunque lo lea alguien), aunque no necesito esforzarme en ser académico en mis palabras, hay algo que me impide exponer con claridad mis pensamientos.

Ahora siento que el café que he tomado se revuelve en mis tripas, que una opresión por encima del estómago me hace llevarme las manos hasta él y me pregunto si todo esto resulta ser un caso de una ligera indigestión. Miro las teclas y luego la pantalla. Ni ahí, ni en el estómago, está la solución al conflicto.

Hace años, cuando todavía soñaba en convertirme en un escritor, todos los días me sentaba ante unas cuartillas (me encantaba doblar los folios), tomaba un lapicero bien afilado (prefería escribir a lápiz), y dejaba sin freno la imaginación para emborronarlas. Había días en los que me costaba mucho abrirme paso, pero al cabo de un rato, una página tras otra, iba narrando mis cosas. Creaba... Después de tantos años, ni me convertí en escritor ni escribí nada que mereciera la pena. Seguí emborronando cuartillas y, aún ahora, sigo probando suerte. Quisiera que esta bitácora se convirtiera en un reflejo de lo que llevo dentro, por eso me sabe mal abrirla y perderme en divagaciones. ¿O acaso soy todo divagaciones?


Mankell.

Autor: SIMBAD